“La escalada fue una revolución en mi cabeza”

Publicado en por ANQAM Escalada

Entrevista a Matías Villavicencio

Esta es la primera de una serie de entrevistas a escaladores en las que se comparten anécdotas, sueños y mucha montaña. En esta ocasión estuvimos con Matías Villavicencio, el Tibu, chaltenense, guía de montaña y escalador. Charló con nosotros sobre el deporte, sus comienzos, los compañeros y amigos, y por supuesto, sobre la pasión que despiertan las montañas de El Chaltén. Para el final le hicimos un test de personalidad imperdible.

 

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Matías Villavicencio y Nicolás Benedetti en la cumbre de la Torre Egger. Detrás, el Cerro Torre (foto: M. Villavicencio)

 

La Cachaña: ¿Cómo empezaste a escalar?

Matías Villavicencio: Yo era un pibe de la noche, me encantaba ir a bailar. Discotecas, música electrónica, after hours. Cuando vine al sur a vivir, dije… qué lindo que es esto, me encanta. Y bueno, cambié todo para empezar a escalar. En el 2003 hice un curso de escalada en Buenos Aires. Me enseñaron a encordarte, a armar una reunión, fue un curso básico.

Después vine a El Chaltén y empecé a escalar en roca, por acá en el pueblo. Aprendí un montón con Leonardo Viamonte, un fanático de la escalada. Me enseñó muchas cosas, equipamos un montón. Así que empecé a escalar más o menos en esa época, 2003. Aproximadamente en el 2005 empecé a plantearme lo de ser guía. El curso lo hice en el 2007, del 2003 al 2007 hice todas las actividades que pude, trekking, fui a la altura, fui a Jujuy, a Bolivia. También desde el 2004, empecé a viajar a Europa en los inviernos, van 8 inviernos seguidos que me voy a escalar, en España, Francia y Alemania. Con esa experiencia me aceptaron en la escuela de Bariloche AAGM (Asociación Argentina de Guías de Montaña), hice el curso y en el 2008 me dieron la chapa. Desde ese momento que trabajo de guía acá en El Chaltén.

 

LC: ¿Cómo empezaste acá en El Chaltén, cuál fue tu primer montaña?

Matías Villavicencio: La primer montaña que hice fue la Rafael Juárez, en la temporada 2004/5 y no hicimos cumbre. Fui con un amigo que me recomendó Poroto (Bean Bowers) pero no recuerdo el nombre. Yo nunca había escalado en mi vida, bueno, había hecho cosas acá, pero nunca había subido a una montaña.

Fuimos a la Rafael Juárez, por la cara oeste, por la ruta angloamericana, y fue buenísimo, fuimos hasta casi la cumbre, había muchísimo viento y bajamos. Yo no tenía mucha idea de nada, él iba todos los largos de primero, escalaba muy bien, yo le daba cuerda solamente. No me costó tanto, la dificultad fue el viento y que durante la bajada hubo una avalancha de piedras y una me rompió el casco, me pegó en la cabeza, la primera vez que iba a escalar y me parte la cabeza una piedra... Por suerte ya habíamos llegado abajo.

El siguiente plan fue esa misma temporada, la Guillaumet por la vía Founrouge. La ruta Founrouge es muy divertida, fuimos con Silvana Natero y su novio, filmamos todo, fue impresionante, volvimos a la carpa a las 5 de la mañana. Una ruta que ahora la hacés muy fácil, bueno ahora todo es más fácil. Ahora todo cambió.

 

LC: ¿Era muy distinto es esos años?

Matías Villavicencio: No había la tecnología que hay ahora. Sin pronósticos del clima. Subía la presión y salías a la montaña. Mirábamos el barómetro y si subía, se corría la voz en Madsen (camping que se encontraba en el pueblo), y así sabíamos si se venía la brecha o había que hacer boulder.

 

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Subiendo el Cerro Torre con amigos (foto: M. Villavicencio)

 

LC: Sabemos que no te gusta dar notas, ¿por qué?

Matías Villavicencio: Porque creo que los medios que se dedican a la escalada, tanto nacionales como internacionales, apestan.

 

LC: ¿Cómo lograste tanta experiencia en tan poco tiempo?

Matías Villavicencio: Cómo empecé a escalar acá fue increíble, me planteé vamos a empezar con ésto, y empecé. Lo bueno es que enseguida notás el progreso, avanzás. Te ponés a escalar hoy y la semana que viene estás más fuerte y vas entendiendo de qué se trata. Pasa un montón de tiempo hasta que no tenés miedo y que podés chapar. Fue una revolución en la cabeza, decir puedo subir acá y lo puedo hacer, es increíble, es un deporte muy lindo. Es muy loco que la gente se pueda subir a estas montañas, yo cuando vi el Cerro Torre la primera vez dije, ¿cómo se suben ahí? Y después, al poco tiempo, me subí, ¿entendés?

Desde que empecé a escalar hasta que subí el Torre pasaron 5 años, muy poco tiempo. Lo subí para la cara oeste y un año antes subí el Fitz por la francoargentina, ¿Cómo puede pasar en tan poco tiempo?

 

LC: ¿Qué planes tenés para esta temporada?

Matías Villavicencio: Espero poder escalar, que es muy difícil por ser la temporada de trabajo también. Y claro que hay planes, más que planes son sueños. El Torre, el Fitz y la Egger están, falta la Standhadrt y yo qué sé, muchas más, Mermoz tampoco la hice… Primero quiero subir a todas, y después empezar a hacer otras variantes.

Cuando ves el Torre, lo único que querés hacer es subirlo. No importa cuándo y no importa por dónde. Después decís me gustaría intentar aquella vía o tal otra, pero vos ves el Torre o el Fitz y decís yo quiero subir ahí, por el lado que sea.

 

LC: ¿Tenés algún plan de entrenamiento?

Matías Villavicencio: Salgo a correr y voy a escalar mucho en roca por el pueblo. Me encanta escalar en hielo, pero no practico mucho porque no tengo tiempo, solo cuando voy a guiar al glaciar. Mejor es estar fuerte en la roca, para después en el hielo estar mucho más cómodo y vas mucho más rápido. Pero si no estás fuerte en roca, ya está, está todo dicho. Si estás bien de piernas y de coco, es todo mucho más fácil.

 

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Subiendo la Torre Egger (foto: M. Villavicencio)

 

LC: En febrero del año pasado fuiste con Nicolás Benedetti a la Torre Egger, la primer cordada argentina en la Egger ¿cómo fue esa experiencia?

Matías Villavicencio: La Egger es una montaña a la que no va nadie. No sé por qué, siempre está ahí, todos la miran y dicen qué linda qué es, pero nadie la sube.

Fue la primer cordada argentina, de milagro, porque jamás te lo planteás de esa manera, voy a subir acá porque nadie se subió. Yo no lo pienso así, hacía años que quería ir. Fui a hablar con Elio Orlandi (escalador italiano), que abrió la vía, para que me cuente un poco.

Un día estaba parado en la puerta del bar y llega un amigo de Bariloche, Nicolás Benedetti y me dice” vamos a la Egger, Tibu”. No lo pensé más. Y bueno, salió todo bárbaro. Pasamos dos noches en la pared, una de subida y una de bajada. Difícil, me pareció una vía seria y la ruta estaba en malas condiciones, bastante mojado, lleno de nieve. Ese año creo que la habían hecho una vez, tiene repeticiones, pero no debe tener más de 5 repeticiones. Quizás ahora, que se sabe un poco más de la vía, seguro que vendrán otras cordadas, pero como te decía, nadie viene a subir la Egger. Solamente Stephan Siegriest (escalador suizo) en invierno.

La Egger es lo más difícil que hice por acá. Más que el Torre, por mucho. El Torre fue una salida con amigos, la pasamos bárbaro, nos tocó un clima impresionante, llegamos a la cumbre a las 7 de la tarde, no había ni una nube en ningún lado, 360º, perfecto, y llegamos a dormir con la última luz, abajo en el piso, todo re bien, fue mucho menos de lo que nos esperábamos.

 

LC: ¿Por qué los escaladores no vienen a la Egger?

Matías Villavicencio: De la Egger, sobretodo del hongo final, no se tiene mucha información. Elio Orlandi en el ´87 lo pasó por un tubo. Es decir, un túnel de unos 60 metros que lo depositaba en la cumbre. Para que se entienda, en la Egger (en el Torre también) se hacen túneles naturales, que los hace el viento, por dentro tenés hielo azul perfecto y por fuera es el hongo, difícil de escalar. Además no siempre están. El tubo que encontró Elio no se hizo nunca más o nadie lo encontró. Nosotros no encontramos ningún tubo y escalamos el hongo, fue difícil, apretamos un poco y pasamos, tuvimos que arriesgar.

Tampoco te cruzás con gente, en la Egger nunca vas a encontrar dos cordadas en la vía, estás solo. Es raro, porque en el papel, vos decís, por acá se sube cualquiera, pero, ¿por qué no van?, por un montón de años no fue nadie. Bueno, eso también te motiva un poco, ir a ver por qué la gente no va.

 

LC: ¿Se siente miedo al estar por allá arriba?

Matías Villavicencio: Se siente miedo, claro, miedo que hay que controlar. En realidad, lo que a mi me pasa es miedo a perder el control. Si superás ese segundo de mucho miedo, te recuperás. El miedo también puede ser a caerte, que se zafe un seguro o que se te caiga algo en la cabeza.

Pero es muy divertido. Esa es la onda que te lleva para arriba, ir despreocupado aunque lo más seguro posible, como hay que hacerlo, porque si te empezás a plantear todos los peligros que tenés alrededor, no te subís a ningún lado.

 

Nota: El día viernes 16 de noviembre 2012 a las 19 hs. Matías Villavicencio junto a Guillermo Navarros y Héctor Soto, vecinos de El Chaltén, hicieron cumbre en el Cerro Fitz Roy por la vía Afanasieff.

 

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Fuente: La Cachaña

19 de noviembre de 2012 - Escalada

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