Jorge Ackermann narra su apertura al Fitz Roy con Michael Lerjen-Demjen

Publicado en por ANQAM Escalada

UN MAR DE SUEÑOS (1.200 M, 7A, A3, M4 R),

La cordada formada por el argentino Jorge Ackermann y el suizo Michael Lerjen-Demjen han abierto Un mar de sueños (1.200 m, 7a, A3, M4 R), una remarcable nueva vía en la cara este del Fitz Roy.

Desnivel.com - Domingo, 25 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 18:59h

 

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El inicio de la temporada patagónica de este año ha reportado ya más de una ascensión remarcable. Después de las aperturas de Oriol Baró y Jordi Corominas en los cerros Norte y Moyano, el protagonismo ha pasado rápidamente al Fitz Roy, en cuya cara este el argentino Jorge Ackerman y el suizo Michael Lrejen-Demjen han realizado la impresionante apertura de Un mar de sueños, una vía de 1.200 metros de recorrido con dificultades máximas de hasta 7a, A3 y M4 R.

 

 La cordada de Ackerman y Lerjen había realizado dos intentos previos a la línea, el primero el pasado mes de enero y después en agosto (invierno austral). Los dos alpinistas han llevado al extremo su ética sobre un estilo alpino puro, abriendo 28 largos y repitiendo otros seis de la vía Ferrari (nunca repetida) sin colocar ni un solo expansivo.

 

La narración de Jorge Ackermann y Michi Lerjen-Demjen

Hay pocos momentos en la vida en los que todo va bien, en los que puedes dar todo lo que tienes y todo está de tu lado, en los que puedes conseguir grandes cosas, ¡en los que puedes convertir tus sueños en realidad! Pero con esta vía, ¡hemos conseguido exactamente eso! Dimos todo lo que teníamos e incluso un poco más, lo intentamos y fracasamos, aprendimos y progresamos, pero en el proceso nunca olvidamos nuestra ética. Superamos nuestros miedos, creímos en nosotros mismos, trabajamos en armonía, como un equipo, ayudándonos el uno al otro, luchando y riendo, congelándonos y sudando! Experimentando tanto el verano como el invierno, ¡invirtiendo cada momento libre en esta línea! Un mar de sueños, un nombre perfecto para un sueño importante que se ha convertido en realidad. Un mar de rocas en el que forjamos nuestra propia línea, y un sueño que nos llevó siempre hacia arriba!

 

 Cuando estábamos en la cima y las lágrimas corrían por nuestras mejillas, no había espectadores, ni cámaras, sólo nuestro equipo, dos chicos que lo habían dado todo! Y en esto también nuestro deporte difiere de tantos otros, porque a este punto no hay tiempo para la alegría, no, sólo estás a medio camino, medio éxito, sólo hay un breve momento antes de volver a exigir la concentración. El descenso por una vía nunca repetida cuesta energía una vez más y cuando después de 24 horas trotando estás por fin abajo, inmediatamente piensas en recoger el material y descender. Y este regreso a la civilización te lleva 4 horas y, cuando estas finalmente ahí, simplemente estás demasiado cansado para celebrarlo porque has estado en marcha durante 36 horas non-stop. Y encima es esto lo que hace del alpinismo algo tan único, tan fascinante, tan increíblemente honesto! Hay que explicar todo esto antes, ya que forma parte del alpinismo igual que las dificultades técnicas de una vía.

 

 Cuando partimos por tercera vez a esta vertiente, sabíamos que sería la última, aunque desgraciadamente las cosas no empezarían tan bien como pensamos! Alcanzamos Passo Superior, donde habíamos escondido nuestras cuerdas en invierno, pero desgraciadamente ya no estaban allí, ni tampoco el martillo y los muy necesarios tornillos. Por encima de nosotros, la vía estaba blanca como la nieve y, mientras nuestra motivación iba camino del desespero, descendimos! Incluso barajamos la idea de rendirnos, pero tiramos el uno del otro y decidimos darle un último pegue.

 

 El martes 13 denoviembre, ascendimos a Passo Superior, en nuestra última oportunidad este año y si las cosas no salían como las habíamos planeado, entonces simplemente no iba a poder ser. Alcanzamos el collado una vez más y durmimos medio día, estábamos tranquilos y cada uno de nosotros perdido en sus propios pensamientos. Cuando la alarma sonó a las tres de la madrugada del 14 de noviembre, todo parecía fácil; a pesar de la sección dura, conseguimos escalar rápidamente la parte baja y alcanzamos el inicio de los largos clave con media hora de adelante sobre lo previsto. Todo estaba de nuestra parte y parecía que todo se pusiera en su sitio automáticamente, fue difícil pero esta vez conseguimos alcanzar la Repisa de la Esperanza tras 12 horas de escalada. La diferencia con el invierno fue enorme e incluso fuimos capaces de escalar en libre algunas secciones. Vale la pena tener en cuenta que había nevado y había hecho viento, que no había ninguna otra cordada escalando ese día y que ninguna otra vía se hubiera podido hacer. El viendo soplaba sobre nuestras cabezas a 100 km/k, pero aunque hacía frío, donde estábamos nosotros el viento estaba calmado. Nos pusimos manos a la obra en la estrecha repisa y pudimos medio dormir hacia las diez, atados a nuestros harneses.

 

 El 15 de noviembre nos saludó con otro inicio temprano a las ocho de la mañana, a partir de este punto ascenderíamos terreno virgen y se mostraría cualquier cosa excepto fácil! Después de algo de escalada artificial difícil y un péndulo, conseguimos continuar y entonces, quién lo iba a decir, incluso siendo vertical, eramos capaces de progresar más. Alcanzamos nuestro segundo vivac a las diez y al caer dormidos a la una de la madrugada, ¡se respiraba euforia en el aire! Pero también sabíamos que la cumbre estaba todavía un largo camino por delante, que el descenso era incluso más largo y que el tiempo se deterioraría el día 17.

 

 El 16 de noviembre, nuestro tercer día, estábamos en movimiento a las seis de la mañana, la pendiente suavizaba ligeramente y ganábamos altura con rapidez hasta que unos largos después enlazamos con la vía Ferrari. Este parecía el único camino lógico hacia arriba pero fue en este punto en el que cometimos nuestro único error: subestimamos la dificultad de esos metros finales. Lo dejamos todo tras de nosotros y decidimos rapelar la Ferrari, a pesar de saber perfectamente bien que no había sido repetida nunca anteriormente. Así que continuamos sólo con el material mínimo aunque como pronto se demostró, esos largos estaban lejos de ser fáciles y tuvimos que cavar profundamente para ascender los únicos seis largos de toda la vía que habían sido escalados anteriormente. En el sexto largo, Ferrari se desvió a la derecha; sin embargo, nosotros mantuvimos nuestra apuesta y ascendimos por hielo fino y delicado terreno mixto a la izquierda. Y tomar este riesgo nos recompensó: el 16 de noviembre de 2012 a las 17:30, Michael Lerjen y Jorge Ackermann hollaban la cima del Fitz Roy. Después de un breve descanso, inmediatamente iniciamos nuestro descenso. La vía Ferrari es la completa opuesta de la nuestra, había viejas cuerdas y clavos por todas partes, pero no nos vamos a quejar porque al menos esto nos ayudó a orientarnos. Montamos todos nuestras instalaciones de rápel y usamos viejas cuerdas y tornillos para alcanzar el suelo con seguridad después de 40 rápeles! El tiempo había pasado y 24 horas después, a las seis de la mañana del 17 de noviembre, llegamos hasta nuestro material en la base de la vía.

 

 Habíamos escalado 28 nuevos largos, hicimos la primera repetición de seis largos de una vía sin repeticiones, fuimos la primera cordada en haber abierto una nueva vía en estilo alpino puro en la cara este del Fitz Roy, ¡sin colocar ni un solo expansivo! ¡Dejamos allí sólo nuestro sueño! ¡Una vía que contiene seis reuniones en la sección inferior y tres en la superior para los péndulos! No dejamos rastros y este era nuestro objetivo, escalar una vía en estilo puro, limpio y bonito! De regreso a Passo Superior, recogimos nuestro material y llegamos al Chaltén, después de 32 horas sin parar!

 

Informaciones de la vía:

 -La vía fue escalada en estilo alpino, a pesar de haber realizado varios intentos no dejamos ningún bolt ni cuerdas en los intentos anteriores, cada intento empezó de nuevo y ofreciói las mismas condiciones que la primera vez.

 -¡No se colocó ninguna expansión!

 -Los escaladores se alternaron como primero de cuerda

 -Longitud: unos 1.200 m, 28 nuevos largos + 6 largos de la vía Ferrari

 -Grado: 7a, A3, M4 R

 -Fechas: 14-17 de noviembre de 2012

 -Cordada: Jorge Ackermann (25 años), de Bariloche, Argentina; y Michi Lerjen (27 años), de Zermatt, Suiza

 

Fuente: www.desnivel.com

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